Hay nombres de platillos que generan preguntas antes de que llegue el pedido. “Oreja de Elefante” es, probablemente, el que más miradas confundidas provoca en cualquier mesa que lo lea por primera vez.
No es lo que el nombre sugiere
La Oreja de Elefante, de 170 gramos, es en realidad pechuga de pollo empanizada al estilo casero, servida con ensalada de jitomate, aguacate y papas a la francesa. El nombre no hace referencia al ingrediente, sino a la forma: un corte de pollo aplanado y extendido, que efectivamente recuerda, en tamaño y silueta, a una gran oreja.
Por qué el nombre se queda, aunque confunda
Podría parecer más simple llamarlo “milanesa de pollo” o algo igual de directo. Pero el nombre “Oreja de Elefante” tiene algo que ningún nombre técnico lograría: genera curiosidad, obliga a preguntar, y hace que quien lo pide por primera vez tenga una pequeña historia que contar después.
Lo que realmente importa: el sabor
Más allá del nombre, el platillo cumple con lo esperado de una buena milanesa casera: empanizado crujiente, pollo jugoso por dentro, acompañado de una ensalada fresca de jitomate y aguacate que aligera el conjunto, y papas a la francesa que rara vez sobran en el plato.
Un platillo familiar, con anécdota incluida
Es, en el fondo, comida reconfortante con un nombre memorable. Y quizás esa combinación —lo conocido con un toque de sorpresa en el nombre— es exactamente lo que hace que la gente lo recuerde, y lo pida de nuevo, aunque sea solo para explicarle a alguien más de qué se trata.