No todos los ingredientes de una carta se anuncian con letras grandes. Algunos aparecen mencionados casi de pasada, entre paréntesis o como parte de una descripción más larga, sin que el comensal se detenga a pensar en el peso cultural que llevan encima.
La vainilla que viene de un solo lugar
La vainilla de Papantla, presente en el helado que acompaña al Pan de Elote y en la Degustación de Helados, no es una vainilla cualquiera. Papantla, en Veracruz, es una de las regiones históricamente más asociadas al cultivo de este ingrediente en todo el mundo.
El café que da identidad a un postre
El jarabe de café de Chiapas, presente en el Pan de Chocolate Ancestral, conecta directamente con una de las regiones cafetaleras más reconocidas de México, aportando un perfil que va mucho más allá de un simple jarabe dulce.
Chapulines y escamoles: tradición prehispánica en el plato
El coctel Oaxaca incluye chapulines entre sus ingredientes, mientras que el Huarache de Rib Eye con Escamoles incorpora escamoles, un ingrediente con raíces prehispánicas que muy pocas cocinas contemporáneas se atreven a mantener en el menú.
La chicatana, la protagonista discreta de un gran corte
La mantequilla de chicatana que acompaña a la Caña de Filete utiliza un insecto que, en varias regiones de México, se recolecta solo durante una temporada específica del año, lo que lo convierte en un ingrediente de aparición limitada incluso fuera del restaurante.
Por qué vale la pena notarlos
Detrás de cada uno de estos ingredientes hay una región, una tradición y, muchas veces, un oficio que se transmite de generación en generación. La próxima vez que aparezcan mencionados en un platillo, vale la pena leer dos veces la descripción antes de pedir.