Hay domingos que se organizan completamente alrededor de un partido. La comida, en esos casos, tiene un rol específico: no debe interrumpir el juego, pero sí debe estar a la altura de la ocasión.
Para picar sin perder detalle del partido
Los Calamares Crujientes, con salsa de tomate y mayonesa de guajillo, y las Papas Porfirio’s, con alioli de chipotle y queso parmesano, son opciones fáciles de compartir sin necesidad de cubiertos complicados ni de apartar la vista de la pantalla por mucho tiempo.
El platillo que resiste bien el tiempo en la mesa
El Trompo Callejero al Pastor, de 500 gramos, con piña asada, cilantro, cebolla y limón, se mantiene bien durante todo el partido, permitiendo que cada quien se sirva en el momento que prefiera, sin necesidad de coordinar tiempos.
Algo contundente para el medio tiempo
La Costilla de Res Horneada, de 400 gramos, funciona bien como plato central si el grupo quiere algo más sustancioso a la mitad del encuentro, cuando ya hay hambre acumulada de los primeros 45 minutos.
El brindis según el marcador
Un coctel de mexología, como el Jalisco o el Michoacán, funciona bien para acompañar todo el partido, sea cual sea el resultado en el marcador.
El verdadero objetivo: no perderse nada
Al final, la mesa ideal para un domingo de fútbol no es la más elaborada, sino la que permite disfrutar el juego sin distracciones innecesarias. Comida que se sirve fácil, se comparte fácil, y deja las manos libres cuando el balón llega al área.