Lo que pedimos distinto cuando alguien más paga la cuenta

Seamos honestos: el menú se lee diferente quien va a pagar y quien no. No hay nada de malo en admitirlo, y esta carta tiene opciones perfectas para ese escenario específico.

Cuando el presupuesto ya no es el límite

El Gran Rib Eye “El Sancho”, de 1 kilo flameado con Tequila Tequileño, o la Langosta a las Brasas, con mayonesa toreada sobre puré de papa jalapeño, son de esos platillos que muchos consideran pero rara vez piden cuando la cuenta es propia.

El coctel que normalmente uno “se ahorra”

Un coctel de la carta de mexología, como el Puebla, con whisky Buchanan’s® Piña, suele quedar en segundo plano cuando uno paga solo, pero aparece con mucha más frecuencia cuando la cuenta corre por cuenta de alguien más.

El postre que “de todos modos ya no cabe”, pero se pide igual

La Degustación de Helados o el Pan de Chocolate Ancestral suelen aparecer en la mesa precisamente en esas ocasiones donde, en circunstancias normales, uno diría que ya no tiene espacio.

No es sobre aprovecharse, es sobre las ocasiones

Más que un consejo poco ético, esto es simplemente un reflejo de cómo cambian las decisiones según la ocasión: una comida de celebración, un cumpleaños, una cena donde alguien insiste en invitar. En esos casos, es completamente válido pedir ese platillo que normalmente se queda solo en la imaginación.

El verdadero secreto

Al final, no hace falta esperar a que alguien más pague para probar el Gran Rib Eye o la Langosta. Pero si la ocasión se presenta, definitivamente vale la pena aprovecharla.

 

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