Hay una diferencia enorme entre cocinar un marisco y dejar que el carbón lo transforme. En Porfirio’s, esa diferencia está en el menú.
El lujo servido sobre puré
La Langosta a las Brasas, de 350 g, con mayonesa toreada, ejotes y chícharo chino asados al carbón, servida sobre puré de papa jalapeño, es de esos platillos que no necesitan justificar su lugar en la carta: el humo del carbón y la textura de la langosta hacen todo el trabajo.
Un pescado que exige carácter
La Totoaba al Carbón, de 300 g, con un toque de aioli de salsa macha y salsa zarandeada, ofrece un perfil ahumado e intenso, pensado para quienes buscan algo más allá de un pescado tradicional a la plancha.
El pulpo, entre lo suave y lo intenso
El Pulpo a las Brasas, de 250 g, en adobo de guajillo, puré de papa, mantequilla de hierbas finas y limón amarillo, combina la suavidad característica del pulpo bien preparado con el picor moderado del guajillo.
El fuego como ingrediente principal
En los tres casos, el carbón no es solo una técnica de cocción. Es, literalmente, el ingrediente que conecta a los tres platillos y les da esa identidad ahumada que ningún otro método logra igual.