Hay platillos que nacieron para comerse de pie, caminando, entre puestos. Este menú les da la oportunidad de vivirse distinto: sentados, en familia, sin prisa.
El bocado que nunca sobra
Las Gorditas de Pork Belly Crujiente, de masa azul, con salsa verde cruda, son pequeñas en tamaño pero grandes en sabor: el crujiente del pork belly y la frescura de la salsa verde hacen que sea casi imposible pedir solo una ronda.
El plato que reúne varias texturas en un bocado
Las Chalupas Poblanas de Barbacoa con Tuétano, bañadas en salsa verde y roja, rellenas de barbacoa de res, con tuétanos asados, cebolla fresca y cilantro, llevan la comida callejera a otro nivel: la combinación de barbacoa y tuétano no se encuentra en cualquier puesto.
El acompañante ideal para compartir
Los Esquites Tiernos, con mayonesa, queso canasto, chile en polvo y limón verde, completan la mesa como ese platillo que todos toman “solo un poco” — y que termina desapareciendo primero.
Comida de calle, mesa de casa
Lo que hace especial a estos platillos no es solo su origen callejero, sino la forma en que se sirven aquí: con tiempo, con mesa puesta, y con ganas de compartir cada bocado.