No hace falta pedir un corte para tener una gran experiencia en la mesa. Este menú también tiene mucho que ofrecer para quien busca algo distinto.
El antojito que convence a cualquiera
La Quesadilla de Hongos al Ajillo, de tortilla azul al comal, con quesillo y epazote fresco, demuestra que un antojito sin carne puede ser igual de contundente que cualquier otro: el ajillo y el epazote le dan todo el carácter que necesita.
Una ensalada que no se siente como sacrificio
La Ensalada Mango-Tamarindo, con lechuga, nuez de la india, mango, arándanos, queso Cotija, aderezo de mango-habanero y tarugo de tamarindo, combina dulce, ácido y picante en un mismo plato, muy lejos de la idea de una ensalada simple.
El acompañante que se roba la atención
Los Vegetales a la Parrilla —calabazas, pimientos, zanahorias y cebollas cambray asadas— demuestran que el fuego no es exclusivo de la carne. El mismo carbón que ahuma un corte también puede transformar un vegetal en protagonista.
Una mesa incluyente, sin perder identidad
Ninguno de estos platillos suena a “opción alterna”. Cada uno tiene el mismo nivel de cuidado que el resto de la carta — solo que, en este caso, la carne simplemente no hace falta.