Lo difícil de salir a comer con niños no es la comida de los adultos. Es que los más pequeños encuentren algo que quieran comer, que llegue a tiempo y que la mesa no tenga que negociar cada cinco minutos. Por eso el menú infantil merece la misma atención que un corte o un coctel.
Seis platillos, seis tipos de niño
- La Crema: de elote con crutones. Suave y ligeramente dulce, ideal para los que llegan con hambre.
- El Fetuccini al Burro: salteado con mantequilla y tocino crujiente. Es el que más adultos terminan probando “solo un poquito”.
- La Pechuga de Pollo: a la plancha, con arroz blanco y verduras al vapor. La opción más balanceada.
- El Pescado Empanizado: con papas a la francesa. El empanizado convence incluso a quienes en casa no quieren pescado.
- Las Mini Hamburguesas: carne de res, queso cheddar, lechuga y tomate, con papas. El formato mini es fácil para manos pequeñas.
- Los Dedos de Pollo: con papas a la francesa. El favorito universal, para los días en que no toca experimentar.
El postre, donde los niños se vuelven críticos
La Degustación de Helados no llega armada: llega para armarse. Trae helado de fresa, chocolate de metate, mazapán y vainilla de Papantla, con coco rallado, granillo de chocolate, M&M’s®, galleta Oreo® y conos. Los niños deciden qué va en su cono, y sin notarlo se acercan a ingredientes muy mexicanos.
El Helado Molecular Porfirio’s, con salsa inglesa de cajeta en cono, despierta curiosidad desde el nombre. Y los Churros, con cuatro salsas para mojar, son perfectos para compartir entre hermanos y primos.
Porfiritos: cuando la mesa no es el único espacio
Después de comer, los niños quieren moverse. Para eso existe Porfiritos, el kids club de Porfirio’s. La idea no es “dejar” a los niños: es que tengan su propia experiencia, con actividades y entretenimiento, mientras los adultos se quedan en la mesa sin interrupciones.
Está disponible en Cancún, Mérida, Coyoacán, Polanco y Guadalajara. Conviene confirmar horarios con la locación.
Cómo armar una comida familiar que funcione
- Pedir el plato de los niños desde el inicio, mientras los adultos deciden.
- Algo al centro para todos, como Esquites Tiernos o el Guacamole Tradicional.
- Un plato para compartir entre adultos, como la Costilla de Res Horneada o el Trompo Callejero al Pastor.
- El postre como cierre familiar, para reunir otra vez a todos en la mesa.
Una comida familiar funciona cuando cada quien tiene lo suyo: su plato, su espacio y su momento. Y si al final algún adulto se roba una papa del plato de los niños, nadie tiene por qué enterarse.