México está rodeado de costa, tradición y producto fresco. Esa conexión con el mar también forma parte del ADN de su cocina. En Porfirio’s, los sabores marinos no son una alternativa dentro del menú: son una declaración de equilibrio entre técnica, frescura y carácter.
Porque el mar también se vive alrededor de la mesa.
La Langosta a las brasas: intensidad y elegancia
Pocas experiencias en el menú transmiten tanta presencia como la Langosta a las brasas. Su cocción resalta la textura firme y jugosa, mientras el toque de fuego aporta profundidad y aroma.
Es un platillo que no necesita artificios: llega a la mesa con fuerza, ideal para una cena especial o para convertir cualquier visita en un momento memorable.
Salmón y atún: equilibrio en cada bocado
Dentro de la propuesta de mariscos en Porfirio’s, el salmón y el atún ocupan un lugar clave. Ambos representan esa combinación entre ligereza y sabor definido que muchos buscan cuando desean algo fresco sin sacrificar intensidad.
El salmón aporta suavidad y balance, mientras que el atún ofrece una textura más firme y un perfil limpio que permite disfrutar cada matiz. Son opciones versátiles que funcionan tanto en comidas como en cenas, adaptándose al ritmo de la mesa.
Más que un antojo, una tradición
La cocina del mar en México tiene historia, identidad y una enorme diversidad. En Porfirio’s, esa tradición se interpreta con una visión contemporánea, respetando el producto y resaltando su calidad en cada preparación.
Los mariscos del menú no están pensados como una opción secundaria, sino como parte esencial de la experiencia gastronómica que define a la casa.
Cuando la frescura marca la diferencia
Elegir mariscos en Porfirio’s es optar por una experiencia que equilibra frescura, técnica y presentación. Es una forma distinta de vivir el menú mexicano, explorando sabores que conectan con la costa, con el fuego y con la riqueza culinaria del país.
Porque en cada visita, el mar puede estar más cerca de lo que imaginas.